Brokeback Mountain
23 de Enero de 2006
No sé desde hace cuanto tiempo no salía de una película tan impactado. Durante la noche me he ido despertando varias veces y no podía dejar de pensar en el film. Esta mañana sigo igual. De vez en cuando me quedo absorto y me pongo a pensar de nuevo en los dos personajes y en su historia y esto me produce un sentimiento entre la tristeza y la impotencia.
A Supervago le ha ocurrido exactamente igual (os recomiendo especialmente que leáis su entrada de hoy). Esta mañana, cuando nos hemos despertado me ha dicho que no había podido dejar de soñar con la película.
Y es que ésta no es una película gay al uso, al menos como nos las suelen presentar desde Estados Unidos. Más bien diría que no es una película gay, ya que la orientación sexual de los protagonistas, aunque fundamental en la historia, no es lo que la convierte en algo especial. La magia está en la historia de amor de los personajes, tan tierna y profunda, que desde luego no tiene nada que ver con la imagen de frivolidad y superficilidad con la que muchas veces se presenta este tipo de relaciones.
En definitiva, un peliculón.



