La polémica por las caricaturas de Mahoma publicadas hace tres meses por el diario danés Jyllands-Posten, está tomando unas dimensiones preocupantes. Todos los países islámicos han montado en cólera y dicen que es un crimen y que hay que castigar a los responsables. Pero hay otros que llegan más allá y directamente amenazan de muerte a cualquier ciudadano de un país que publique las caricaturas.
Desde luego es particular la visión de la libertad de expresión que tienen en algunas de estas personas, sobre todo cuando esos gobiernos piden al Gobierno danés que tome medidas. El Gobierno danés, lógicamente, dice que no puede hacer nada ya que quienes publicaron eso lo hicieron bajo el derecho fundamental de la libre expresión y que aunque no compartan el mensaje de las tiras cómicas, no pueden hacer nada.
He estado pensando desde ayer bastante en el tema, y lo que me empieza a cansar es la prepotencia que muestra últimamente una parte del mundo islamista. Puedo entender el enfado por que se caricaturice a Mahoma como un señor con un turbante que es una bomba, pero lo que tenían que haber hecho es protestar diciendo que era de mal gusto, y punto. Otras religiones, como la católica, se han visto caricaturizadas millones de veces y no por eso se ponen a matar a todo el mundo que no comparta su visión (al menos ahora, que en los tiempos de las cruzadas esto era otra historia).
La religión católica, por poner unos ejemplos, se ha visto caricaturizada en películas como “La vida de Brian” o en “Dogma”, donde Alanis Morissette aparece representando a Dios. Que yo sepa, el Papa en aquel momento no puso precio a la cabeza de Alanis. Otro ejemplo fue en su día el vídeo de “Like a Prayer” de Madonna, al que también le llovieron las críticas, pero nada más.
Ante estas reacciones irracionales e infantiloides de algunos islamistas, los europeos tenemos que reafirmarnos en nuestros principios y no renunciar a ninguno de ellos. Varios diarios europeos ya las están publicando haciendo un llamamiento a la libertad de expresión, al igual que cadenas de televisión como la BBC. Al menos, no deberíamos renunciar a expresar lo que queramos por miedo a unos pocos fanáticos.