Croquetas de la muerte
Martes, 22 de Noviembre de 2005
Si otras veces las recetas que he hecho han estado bien, sobre todo de sabor aunque por el aspecto nunca lo pareciese, la última receta que hice este fin de semana fue un auténtico desastre. Intenté hacer unas croquetas caseras, y el resultado fue espantoso: la bechamel estaba demasiado líquida por lo que no se podía dar forma a las croquetas, la masa estaba muy fuerte y a la hora de intentar freírlas se quemaron.
Las consecuencias fueron nefastas. Supervago se pasó toda la tarde del domingo con ganas de vomitar y con un cuerpo malísimo. Y no paró de decir que me iba a matar, que no me extraña. Estas eran las croquetas de la muerte. Yo, como creador, también comí alguna, aunque menos y sentí cierta pesadez pero no llegué al malestar que estas croquetillas causaron en Supervago. La otra persona que las probó fue Nani. Suponemos que no le sentaron tan mal. Tras probar las croquetilla partimos los dos Almax que quedaban en casa entre los tres, cual tres drogadictos. Era la única esperanza.
La receta que seguí es la siguiente, pero si la hacéis es bajo vuestra propia responsabilidad. Sólo la publico a título informativo.
Ingredientes:
3 cucharadas de harina
medio litro de leche
100 gramos de jamón serrano
media cebolla
aceite
huevo
sal
pan rallado
Modo de empleo (yo si fuese tú, no lo haría):
Partimos la cebolla en trocitos muy pequeños y la freímos a fuego muy lento hasta que esté transparente. Luego, echamos la harina y seguimos removiendo y vamos echando poco a poco la leche, sin parara de remover, hasta que se nos haga una masa muy consistente (si no, luego será imposible dar forma a las croquetas).
Echamos el jamón en trocitos y dejamos reposar la mezcla en la nevera hasta que se enfríe.
Una vez frío esto, hay que coger la bechamel y se empiezan a hacer las croquetillas. Se les da forma, se pasa por el huevo batido y luego por el pan rallado y se fríe.
Luego, si uno es lo suficientemente valiente, se las come. Advertidos estáis.




