Sí. Muy bien. Hoy me he despertado y ha sido como si no hubiese pasado nada. Bush sigue como presidente de Estados Unidos, Laura Pausini está en el 3 de la lista de Afyve, sigo siendo pobre y tengo que ir a trabajar. Ademas, con esta humedad se me ponen unos pelos que mejor no mirarse al espejo, que el asunto no tiene remedio. En estos casos lo mejor es dejar que la naturaleza siga su curso, que luchar contra los elementos suele ser harto difícil.
Así que como hoy estoy aburrido y agotado, desmotivado, ojeroso, moqueante, desorientado y somnoliento, me voy a autonombrar analista político internacional y voy a dar un repaso a los resultados de las elecciones de Estados Unidos.
Bush no ha sido reelegido por su gestión económica, que ha sido pésima, ni por empezar la guerra de Irak, ni por ser un buen líder, ni nada de eso, sino que ha sido reelegido porque representa al americano medio que desde Europa tanto nos choca: un tipejo rural, ultracristiano, que se cree que los Estados Unidos ha sido el pueblo elegido por Dios por su alta calidad moral y que en vez de móvil lleva un pistolón en el cinturón. No nos engañemos, ha ganado por oponerse con fervor al matrimonio homosexual, al aborto y por clasificar el mundo, como en las películas de indios y vaqueros, en buenos y malos. Su victoria radica en la legitimidad que le ha dado un pueblo fanático religioso que no separa el poder de la religión. En cuanto la vida de un pueblo está determinada por la religión, miedo me da.
Las reacciones de los gobiernos de Europa han sido tibias y todos apuntan a que tendremos que rehacer las relaciones tansatlánticas, tan seriamente dañadas tras la guerra de Irak. Lo que me indigna es que parece que el esfuerzo lo tenemos que hacer nosotros, cuando han sido ellos los que con su visión mesiánica han erosionado la imagen de Estados Unidos en el mundo.
Todo sigue igual que anteayer, el cambio fue una pequeña ilusión.