Se me ha vuelto a estropear la tele. Y eso que es de marca, pero ya se rompió una vez y ahora funciona según le da la gana. Está un rato encendida, y se apaga. Eso sí, uno de los pilotos de la parte frontal empieza a parpadear como loco. Ni siquiera HAL, en 2001, da tanto miedo.
Mientras reparamos la tele, y como los antiguos lectores del blog ya intuirán por mi consumismo compulsivo, el fin de semana pasado decidí pasarme por la FNAC para compar un sintonizador de la Televisión Digital Terrestre (TDT) para el ordenador. Es una cajita, con su antenita, que se enchufa al ordenador y con la que se supone que iba a poder ver todos los antiguos y nuevos canales. Pues bien, la compra fue un poco fracaso. La antenita que viene para el interior de mi hogar no sirve. No sintoniza ni un mísero canal. Y si enchufo el aparatejo a la antena comunitario, que es un tanto aparatoso porque los cables de antena siempre son gordísimos, sintonizo unas cadenas sí y otras no. Será cosa que la instalación del edificio todavía no la han optimizado para alguno de los canales de la TDT.
Entre los canales que no se veían está Tele5. Para ver ‘7 Vidas’ el pasado domingo al final lo que tuve que hacer fue sacar la antenita, que viene con un imán bastante, al balcón y dejar el ordenador dentro, al lado de la puerta del balcón, que el cable es bastante corto. No quiero ni imaginar lo que pensarían los vecinos. Yo al menos veo una antenita colocada en una barandilla y ya me imagino lo peor. Serán cosas mías.
Por cierto, los televisores Philips son una mierda.