Dependencia
Lunes, 12 de Diciembre de 2005Si durante la época de Universidad, cada vez que tenía mucho trabajo y requería de gran concentración me lanzaba al Katovit, ese medicamento para la demencia senil que hacía brillar al pis en la oscuridad, ahora me estoy enganchando al Red Bull. Para poder seguir trabajando a pleno rendimiento, me bebo un Red Bull y aunque no es lo mismo, ayuda.
Así estaba yo ayer por la noche en casa, sabiendo que tenía que adelantar unas cosas para el día de hoy e incapaz de ponerme con ello. Era como volver a los tiempos de los trabajos universitarios en los que dejaba todo para última hora y de fondo, en la televisión, ponía alguna serie. Bajé a un chino, compré un par de latas de Red Bull y me puse a trabajar en el salón, en el sofá. Supervago puso Expediente X, el capítulo piloto y se me fue pasando el tiempo entre la pantalla del ordenador y la de la televisión.
Esta mañana para variar me he levantado fatal: cara hinchada, ojos pegados, bufidos y arrastre de pies. Me he sentido incapaz de seguir con nada y lo único que se me ha ocurrido ha sido ir a la nevera y coger el otro Red Bull que compré ayer.

