Archivo para Octubre, 2005

Terror en el taxi

Martes, 18 de Octubre de 2005

Ya estamos a día 18 de octubre y todavía no me he comprado la Rockdelux. Aunque luego algunos meses no me la lea entera, lo de comprar la revista ya era un ritual para mí desde hace más de 6 años. Esta vez, entre que estoy liadísimo y que cuando salgo de casa lo hago casi corriendo lo he ido dejando. De todas formas, supongo que terminaré comprándomela.

Lo que tengo que dejar de hacer es moverme tanto en taxi por Madrid. Hace unos días empecé con esta costumbre porque tenía que ir en poco tiempo a sitios muy apartados y ya le he cogido el gustillo a esto. Hasta me estoy viniendo en taxi algún día a trabajar, pero debería ir dejándolo porque además de ser una ruina económica la mayoría de los taxistas me caen bastante mal. No se preocupan en absoluto por los clientes que puedan llevar y te pueden contar historias incomodísimas.

Algo así me pasó ayer con un taxista, que me contó tal historia que me quedé impresionado. Me tuve que tapar la cara con el Qué!, aunque en verdad le tenía que haber dicho que me bajaba ya. No estoy dispuesto a que cuando voy a trabajar un señor mayor me empiece a contar sus experiencias sexuales, como si yo estuviese interesado.

Te roban hasta en la oficina

Sábado, 15 de Octubre de 2005

Hoy en día te roban hasta en la oficina. Que uno está trabajando tan tranquilamente, levanta la vista y se encuentra que tiene a su lado a dos niños rumanos pidiendo unas firmas para no sé qué. En este caso, lo primero es el desconcierto porque lo de que aparezcan en el trabajo a tu lado dos niños no suele ser muy habitual y más si se supone que estás en un edificio de oficinas con seguridad en la puerta.

Mi jefa y yo tardamos unos segundos en reaccionar. Lo mejor de todo es que por la mesa de la oficina lo teníamos desperdigado todo: cartera con unas cuantas tarjetas de crédito, la palm, el portátil del curro, mi iBook, el iPod, papeles confidenciales. En definitiva, que eso parecía un bazar. Yo vigilé más o menos todo, me centré sobre todo en todos los equipos informáticos y en la palm, pero no me di cuenta, mientras los estábamos echando, que habían cogido mi móvil.Este móvil. Hasta pasados 15 minutos, en los que tenía que hacer una llamada, no me di cuenta de nada de eso.

Lo que más me jode de todo esto es que he perdido parte de la agenda. He conseguido recuperar algunos números, pero otros nada de nada, así que los tendré que ir recopilando de nuevo poco a poco. A partir de ahora haré una copia de seguridad de la agenda en el ordenador. Y también me jode que ya mi melodía no dice eso de “quedan 3 segundos para el fin del mundo”. Aunque me meteré algo así en el nuevo móvil que me cogí.

Las chicas de oro

Jueves, 13 de Octubre de 2005

Estoy solo en la oficina con muchas cosas que hacer pero tranquilo, así que voy a aprovechar para actualizar. El problema con estas actualizaciones cada dos días o más es que se me acumulan las cosas que quiero contar, así que no sé si empezar hablando de “Las chicas de oro” o del pavo con Claudio y Supervago cocinaron ayer o de las sorpresas que me llevé el martes por la noche en una cena con los de mi departamento del antiguo trabajo.

Hace ya una semana me compré la primera temporada de “Las chicas de oro” en la Fnac. No sabía si hacerlo o no, pero como estaba barata lo terminé haciendo. El problema era que no sabía muy bien si la serie había envejecido mal o no, que es lo que suele suceder muchas veces con estas series que se idealizan y se recuerdan mucho mejor de lo que en verdad fueron. Pero esta vez hemos acertado. Supervago y yo estamos haciendo una pequeña maratón con los primeros capítulos de esta serie y no nos podemos parar de reír. Las historias de Dorothy, Blanche, Rose y Sofia siguen siendo buenísimas. Además, de estos primeros capítulos no nos acordábamos ya de nada y estamos esperando a que llegue alguno como el del concurso de baile o aquel en el que Rose pierde su osito.

DJ patoso

Domingo, 9 de Octubre de 2005

No sé quién me dijo ayer por la noche que a ver cuándo pincho yo y respondí que de momento no tengo ninguna intención. Ayer, en el momento que Supervago me pidió que le ayudase un momento porque tenía que hacer pis, la pifié completamente.

En primer lugar cuando me acerqué a la mesa, mi pie número 45 que abarcar, abarca mucho, abarcó tanto que pisé el interruptor de la regleta. En consecuencia todo se apagó y se quedó sin música. Y luego, yo que iba a dejar preparada la siguiente canción, me equivoqué e hice que sonase de nuevo ‘A good thing’, que mira, no está mal del todo porque soy fan de Saint Etienne. El equívoco vino porque vi que en el ordenador estaba sonando esa canción, pero en donde verdad estaba sonando era en el cd.

De todas formas en estos momentos no creo que tuviese tiempo para prepararme ningún tipo de sesión, que por no tener tiempo no tengo ni para actualizar el blog (una lectora, M., me comentó ayer que a ver qué pasa que escribo tan poco). En caso de que lo tuviese, creo que la sesión no iba a tener muchos ‘fanes’. Estoy muy rock últimamente.

Déjame que mire en la agenda

Viernes, 7 de Octubre de 2005

He sido de los que nunca he llevado ningún tipo de agenda. Mis reuniones se reducían a una o como mucho dos en toda la semana, así que me lo apuntaba en un cuaderno y punto. No tenía que encajar citas y nunca tuve que decir eso de “déjame que mire la agenda”. Pero en los primeros días de mi nuevo trabajo las cosas han cambiado muchísimo.

Vista la que se me iba a venir encima me compré una Palm y en estos momentos no me arrepiento en absoluto de la compra. Se ha convertido en un instrumento casi imprescindible para mí. Llevo unos días en los que tengo unas seis reuniones al día con comidas de trabajo incluidas. Que aunque dé un poco para atrás, tengo que buscar huecos en la agenda y es que en estos momentos ya casi no me queda un espacio libre hasta el viernes de la semana que viene. Y lo peor de todo es que a estas alturas ya he tenido que decir lo de mirar la agenda… y en el fondo reconozco que me gusta. Que así uno parece importante y todo.

Desde el Congreso

Martes, 4 de Octubre de 2005
Congreso

Si hace tiempo descubrí que había alguien visitándome desde el Vaticano, en los últimos días mirando las estadísticas he descubierto que alguien me visita desde el Congreso de los Diputados. No sé si tendrá que ver o no con la noticia que salió hace poco sobre el Congreso informatizado, ya que ahora los diputados desde su escaño tienen acceso a internet.

De estar visitándome algún diputado… ¿cómo habrán dado con mi página? Se me ocurre que poniendo en Google “Trotona de Pontevedra” puede ser una opción.

Cambio de planes

Domingo, 2 de Octubre de 2005

Al final no me he escapado a ningún sitio de viaje. Aunque todavía no he empezado a trabajar en el nuevo sitio, ya me están reclamando para varias cosas, así que en los últimos días he estado enganchado al teléfono y a partir de mañana tengo varias reuniones a las que no puedo faltar. Lo de los viajes habrá que dejarlo para otro momento. Eso no quita que no me lo haya pasado bastante bien.

El viernes me emborraché como hace muchísimo tiempo que no lo hacía. Primero empezamos a beber en el “Me quedo en blanco”, donde ponían todas las bebidas a 1 y 2 euros porque era su último día. A partir del día 8 será “El naranja”, bar de Mynerva y ese mismo día Supervago estará ahí pinchando. Con esos precios me metí unas cuantas copas en el cuerpo. Luego nos fuimos al Barbarella ya que iban a estar Roberto y L. Ahí seguimos bebiendo muchísimo y aunque no bailé ni nada me lo pasé genial. Estuve toda la noche hablando, aunque ya no me acuerdo muy bien de qué. Lo que sí recuerdo es que de camino a casa llevé a Supervago en brazos, no mucho, un poquito, pero lo llevé.

Ayer por la mañana nos despertamos todavía borrachos. Yo creía que no iba a tener resaca ni nada, pero tan sólo era la ilusión de seguir con mucho alcohol circulando por el cuerpo. Por la tarde, cuando fuimos a cd drome a comprar algún disco, fue cuando empecé a notar los efectos de las bebidas y me comenzó a dar todo vueltas. Al final cayó el de Sufjan Stevens, ‘Illinois’. Desde que me bajo los discos antes de comprarlos siento que esto de adquirirlos ya no es lo mismo.