El gato dorado
Miércoles, 14 de Septiembre de 2005Ayer por fin puse al gatodorado de nuevo una pila y lo acaricié un poco para que siguiese moviendo el brazo. No sé si tiene alguna relación, o no, pero esta mañana ha sido una de las más surrealistas de mi vida y sé que pocas veces me volverá a ocurrir algo así. Surrealista, pero muy buena. De momento no voy a avanzar más, que eso quiero dejarlo para una serie de entradas que ya anticipo que van a ser un poco culebrón: rencillas, puñaladas traperas por la espalda, infidelidades (laborales), engaños y dinero. Son todos los ingredientes necesarios para un buen culebrón.
Y le sigo dando vueltas a lo del gato, que supone que trae la fortuna y el dinero a casa, pero es que desde que lo colocamos no han dejado de pasarme cosas buenas, nuevos proyectos y no puedo dejar de pensar que el gatito, que lo tenemos colocado justo encima de la televisión, tiene algo que ver. De todas formas me sigo considerando una persona muy escéptica que no se cree nada de esto. Pero, ¿y si funciona?
Por si acaso creo que voy a comprar un cargamento de pilas alcalinas para que no se le pare el brazo, que las pilas le gustan bastante. Y si las cosas siguen así, de un momento a otro creo que le voy a empezar a llevar flores y frutas de ofrenda.
