Nuestra casa está empezando a ser el punto de reunión para salir los fines de semana. Supervago y yo estamos muy contentos con eso, además así habituamos a la gente a pasarse antes de salir y luego, cuando ya estén habituados, cobraremos un canon por entrar o algo así. Además, ya tiene nombre y todo y la Patata la ha bautizado como GatoDorado’s, por el gatito que en estos momentos preside nuestro salón y que no deja de mover el brazo. Así que el viernes volvió un montón de gente: Rul y P, Patata y L, Hator, Artemisa, Farala y un amigo belga, aunque no se ha batido el récord de la fiesta de inauguración.
Patata nos entregó unos presentes que ha comprado en Londres. A Supervago y a mí nos ha regalado unos dedos colgador que son un poco Familia Adams. Ya les buscaremos algún sitio y haremos algún agujero en la pared, aunque de momento nos da cosa eso de empezar a taladrar los tabiques.
Una de las atracciones de la noche fueron los vecinos de enfrente. Las calles del centro son tan estrechas que es imposible no mirar y observar lo que hacen los vecinos. Ellos nos miran, hasta nos mandan callar (y van dos veces) y nosotros les miramos. La comidilla de la noche fue una de las vecinas que se tumbó en la cama de la habitación para ver la tele, toda despatarrada, así que desde nuestra ventana se le podían ver las bragas. ¿Premeditado? Seguro que sí. Además segurísimo que dejan la ventana abierta de par en par para cotillear ellos también y comentar un poco lo que hacen los vecinos nuevos que tienen, que somos nosotros.
La noche la terminamos en el Ochoymedio. Tuvimos que hacer una cola de unos 20 minutos para entrar y aguantamos poco porque estaba llenísimo y casi no se podía respirar. Por primera vez Supervago y yo volvimos a casa andando desde el Ocho y no se nos ocurrió otra cosa que hacer una pequeña apuesta en el camino de vuelta, así que terminamos corriendo por las calles. Eso de correr a toda velocidad cuando está borracho es malísimo, así que al llegar a casa terminé echándolo todo.
El resto del fin de semana lo pasé bastante tirado, durmiendo mucho y viendo unos vídeos de britpop que Supervago tenía grabados. También hicimos nuestro primer pollo asado y ayer por la tarde nos fuimos a casa de P., donde se supone que había una fiesta de customización pero acabó siendo la fiesta de los tests.