Esta vez llegamos a Barcelona cada uno por un lado y en un avión distinto. Por la tarde yo y por la noche Supervago. El lugar de encuentro era la casa de mis amigos Alberto y Ana, que son tan majos que nos acogieron en esta escapada de fin de semana. Y como no quiero que quede una entrada larguísima, paso a destacar los puntos importantes:
Viernes noche:
- Cenamos de menú en un restaurante asiático. El vino del menú, un Don Simón de estos de botella, nos lo sirve el asiático todo convencido de que es una exquisitez. Supervago lo tiene que catar. El asiático gira la botella para que quede bien colocada.
- Vago y yo nos vamos al Razzmatazz donde pincha Miss Kittin. “Si lo sé no vengo…”, llegué a pensar cuando vi que estaba lleno de chandaleros, mochileros y bakalas catalanes (que el look de estos bakalas es distinto al de los de Madrid) todo endrogados y gritando con los brazos en alto.
- El Pop Bar es nuestro refugio. Mientras estoy pidiendo una tía me suelta cuánto cuesta el cubata. Le señalo los precios en el cartel, va me coge de los morros y se lanza a ellos. Como todavía tengo buenos reflejos, me aparto. Suelta un: “Lo siento pero es que soy un poco pervertida”.
- Cambiamos de sala y asistimos a un concierto sorpresa de las Client. Bueno, a un bis sorpresa. Se nos quedó cara de tontos por no habernos enterado que estaban tocando en la planta superior, pero peor hubiese sido no llegar ni a los bises.
- Nos vamos al Mond Club. Lo prefiero al Razz, por la gente y porque los lugares con tanta gente y tanta sala me suelen agobiar.
- Una chica intenta la técnica del cigarrillo para ligar. Se lo doy y me dice que me vaya con ella. Señalo a Supervago y le digo a la chica que estoy con él, así que da media vuelta y desaparece entre la gente.
- Volvemos a casa andando.
Sábado:
- Nos levantamos y nos vamos a comer con A., A., A., y R (tanta inicial hace que esta frase sea muy del Tomate). Nos vamos a un bufete libre que aprovechamos bien porque tenemos hambre.
- En una cafetería, sale una de las anécdotas que más me gustó del viaje. La hermana de un amigo, mientras estaba de enfermera en una clínica de lujo de Londres, tuvo que explotarle a Paul McCartney un grano de pus que le había salido en la oreja, pero que tenía que ser verdaderamente asqueroso. Debería haber guardado el pus para venderlo por Ebay.
- Vago se va con Claudio y Patata al concierto de Astrud. Alberto, Ana y yo nos vamos a casa a cenar. Vemos vídeos musicales de Bollywood, que ha sido lo mejor que he visto en muchísimo tiempo. Dentro de poco tendré una copia de ese DVD que será la sensación de las fiestas.
- Llama Vago y nos vamos a tomar algo, a la Bata de Boatimé. Es un bar al que me llevó hace años mi amigo P., y que me gusta mucho, aunque ahora estaba hasta arriba. Antes pinchaban con cassettes. Creo que ya no lo siguen haciendo.
- Conocemos a Marian y Mistral. Muy majos, aunque casi no pudimos estar con ellos.
- Supervago y yo nos vamos al Razz, que el sábado está mejor. Allí conozco a Caleidoscopio, también muy majo e igualico que en el fotolog. Supervago ya lo había conocido anteriormente en el concierto de Astrud.
- Cuando estaban cerrando, una sueca perdida me empieza a hablar. No domina mucho el español y dice cosas como: “Qué sucio está el suelo”. Pobrecilla, estaba sola y desorientada.
- Supervago y yo nos vamos a casa.
Domingo:
- Nos levantamos y vamos a comer a un japonés de comida casera que me encantó. Tiene una de esas figuras que es un gato feliz, con la zarpa levantada y lleno de medallas. Lo llevan una madre y su hijo, que es como Shin Chan pero de mayor.
- Nuestro cupo cultural lo cumplimos con una exposición de París y los surrealistas.
- Vuelta a casa, preparamos las maletas y nos vamos al aeropuerto. Allí nos encontramos con Patata, Laon y Claudio.
- Mi vuelo es el único que llega a su hora a Madrid.