El futuro del intercambio de música
Jueves, 31 de Marzo de 2005Las grandes compañías de la industria musical ya no saben qué hacer para resucitar el modelo musical que en la última década tantos beneficios les reportó. Están heridas y le echan gran parte de la culpa a las redes de intercambios de ficheros (P2P). Da igual que en el último año las ventas del sector hayan aumentado un 2% en Estados Unidos o un 3% en el Reino Unido aunque en España cayeron un 10,6%. Da igual que sean la única forma que hemos tenido muchos de conocer nuevos grupos para luego comprar sus discos o, lo que es más importante, ir a sus conciertos. Como no controlan las redes de intercambio, lo mejor es perseguirlas.
Precisamente esta semana el futuro de estas redes está en manos de la Corte Suprema de Estados Unidos. Varias discográficas han demandado a Grokster y Morpheus, dos compañías de software para el intercambio de archivos, porque dicen que sus programas se utilizan para violar el copyright de discos y películas. Hasta ahora los juzgados habían fallado a favor de los programas de intercambio basándose en la jurisprudencia del Betamax de Sony. En 1984 este mismo tribunal desestimó una demanda contra el aparato de vídeo porque, aunque podía ser utilizado para infringir el copyright, también podía tener usos lícitos (por cierto, ahora Sony es una de las compañías demandantes en este caso, cosas de la vida). Lo mismo ocurre con estas redes, que también sirven para compartir archivos sin copyright.
Espero que esta vez no cambie de opinión y vaya en contra del P2P porque podría significar su fin. Por España, también me da miedo el Plan Integral contra la Piratería que el Gobierno está preparando, que todavía no tengo claro si criminalizará el intercambio de música o no. Pero desde luego, si quieren terminar con la piratería, la vía policial no va a ser la solución.
Y me da que de este tema todavía vamos a seguir hablando mucho.
Artículos relacionados:
- El ánimo de lucro y los archivos MP3
- Incultura musical
- Incultura musical II: El día en el que las discográficas se equivocaron