Paris, la nuit
Lunes, 28 de Febrero de 2005
Hacía tanto frío en París que casi Supervago y yo no hemos hecho fotos. De los tres días que hemos pasado dos hemos visto nevar y como estábamos la mayor parte del día de un sitio a otro por la calle, en algún momento creí que alguna de mis extremidades iba a terminar congelada. Pero al final conseguimos sobrevivir a los vientos gélidos tapándonos más que Kenny de South Park, que sólo los ojos se nos veían.
Llegamos a París el viernes por la noche y cogimos un tren para llegar al hotel. Era carísimo, como 8 euros o así, por lo que se nos quedó cara de tontos cuando vemos que en una parada nos echan del tren. Menos mal que eso sólo era la primera parte del trayecto, un trenecito automático que unía dos terminales, porque ya estábamos gritando que eso era una estafa.
El hotel al que fuimos estaba un poco alejado del centro de París, pero era muy barato y por eso mismo estaba invadido por colegiales de diversos países, suponemos que de viaje de estudios. Estaban muy alterados, no paraban de gritar, así que cuando llegamos al hotel a la mañana siguiente y vimos que con sus maletones abandonaban el hotel y se montaban en un autobús no pudimos evitar decirles adiós con la mano mientras en nuestras caras se dibujaba una sonrisa maléfica. Una chica ya montada en el autobús puso cara de susto ante nuestra maldad.
Pero lo que en verdad hemos hecho ha sido salir por “Paris, la nuit”. El mismo viernes tras darnos una ducha en el hotel y cenar unas patatas de bolsa nos fuimos corriendo hacia el Pop In. Tengo que decir que este bar me ha encantado. La distribución es bastante extraña, ya que para ir a la zona de baile hay que subir unas escaleras, pasar por un saloncito con sofás y volver a bajar, pero me lo pasé genial. Todo el mundo estaba bailando, cada uno a su manera aunque predominaba alguna coreografía preparada y muchos saltos. Los popis parisinos dan muchos saltitos. Y luego nos fuimos hacia el Duplex que es un bar que le encanta a Supervago pero a mí no. Pero todas estas cosas ya las cuenta Supervago en su entrada del fin de semana, así que para no repetirme voy a decir lo que no se ha dicho:
- Muchos japoneses se van a casar a París. Donde la Torre Eiffel vimos como varias parejas de japoneses vestidos de novios se hacían foto con la familia. A pesar del frío, se les veía muy felices. Y pienso que yo no iría a Tokyo a casarme.
- El francés lo llevo fatal, a pesar de haber estudido en un colegio de monjas francesas y que duarante años estudié este idioma. Y esto me hace sentirme impotente porque la comunicación en cualquier lugar se complica. Me salía hablar en inglés, pero al final no lo usé más que en una o dos ocasiones.
- El metro de París es el más fétido de los que he visitado hasta el momento. Y luego se queja Victoria Beckham del olor a ajo de España.
- La exposición de Anna Hamilton (consultar también el post de Supervago), en verdad está hecha para que la gente se le quede tal cara de me están tomando el pelo que hablen entre ellos. Es la única conclusión a la que llegué, porque una tarima mal hecha en un garaje sólo puede llevar a que la gente se mire, se ría y comente que por ver eso ha tenido que pagar 6,5 euros. Y es que, como apunta Supervago, la exposición iba sobre los foros y la comunicación.
- Sigo sin entender lo de los cafés a 4,5 euros.
- A partir de hoy voy a ir de morritos como la mayoría de los parisinos.
- Los ositos, como nuestro Clito, también se marean en el avión.

