Vomitaré en tu concierto
Lunes, 31 de Enero de 2005Cuerpo y mente los tengo completamente relacionados. Mi filosofía de la vida es bastante materialista y no creo en un plano físico y otro espiritual, sino que creo en el mismo plano que hace que lo que le pasa a tu mente se manifiesta en tu cuerpo. Por eso mismo, en episodios de agobio expreso éste con cara de asco y sufrimiento, incluso temblores, en los de tristeza voy arrastrando los pies por el suelo y se me quitan las ganas hasta de comer y si me encuentro verdaderamente mal, por cualquier cosa, me da por vomitar.
La última vez que me dieron arcadas por la música fue este verano, en mi retiro playero por Noja. Una noche mis amigos me sacaron a un antro de estos que está hasta arriba de adolescentes gritones berreando las múltiples canciones del verano, y recuerdo que entre el espanto de la música y de los adolescentes, el agobio del calor, que ese sitio no tenía aire acondicionado, y que tampoco había espacio para moverse me acabaron entrando ganas de vomitar, y eso que todavía no había bebido más que una cerveza. Tuve que salir al exterior.
Esta sensación por ahora no la he tenido en ningún concierto, y creo que no vomitaría en ninguno de la Oreja de Van Gogh o de Mariah Carey, a pesar de que me horrorizan. Pero donde sí tengo la certeza de que mi cuerpo sufriría todo tipo de convulsiones es en uno de Celine Dion o David Civera. Ahí daría yo el espectáculo porque no podría soportarlo.
Todo esto de los vómitos en los conciertos lo cuento porque ha salido a la luz pública una información en la que se dice que al menos 500 personas que asistieron a un concierto de Charlatans, acabaron vomitando. Pero creo que esto poco tuvo que ver con su música, o quizás sí… La explicación oficial es que fueron infectados por el virus del vómito de invierno. Que menudo recuerdo más bonito se llevaron.
Aunque la noticia ha sido publicada ahora, sucedió el pasado mes de mayo en la ciudad escocesa de Aberdeen. Dos asistentes al concierto, que se encontraban un poco mal, aunque no se dice nada de que estuviesen vomitando por todos los lados, fueron el foco de infección. El aire acondicionado del auditorio hizo el resto.


