Archivo para Octubre, 2004

Vaya cheque de mierda

Jueves, 14 de Octubre de 2004

Me ha llegado mi primer cheque regalo de la Fnac que, inocente de mí, creía que iba a consistir en una suculenta cantidad de dinero por las compras realizadas en el centro de Callao durante los últimos meses. La verdad, que la explicación que daban cuando me fui a hacer socio con el rollo ese de que un 20% de tus compras se transforman en puntos y que cada 10 puntos corresponden a un euro no me había quedado muy clara… hasta hoy.

La cantidad gastada (no sólo por mí) durante este trimestre en la Fnac ha sido de 188,83 euros. El cheque recibido es de 3 euros de mierda. O sea, que el descuento real que te hacen por utilizar la tarjeta no llega en realidad ni al 2%. Si es que, hay que ver como nos engañan.

Almohada babeada

Miércoles, 13 de Octubre de 2004

Este puente, que para mí no ha sido tal, lo he dedicado a hacer lo que desde hace tiempo que no hacía: de Hommer Simpson. Así que me he pasado todo el rato bebiendo cerveza, enganchado a la televisión y viendo alguna que otra película como El amancer de los muertos, que me recordó a 28 días después, pero con menos historia. Lo único inquietante de todo esto fue tener que devolver el DVD en el videoclub regentado por la familia esa tan extraña, que es el que tengo más cerca de casa, y en el que estoy seguro que algo espantoso esconden en la trastienda.

Pero también me dediqué a escuchar alguno de los discos que tengo acumulados como los nuevos de Client o Le tigre, el de The Faint y el de Kings of Convenience, este último regalo de Patata. No me preguntéis qué tal, que he estado en un plan tan perro que me he dormido tras poner cada uno de ellos, con babeamiento de almohada y todo.

Aclaración sobre lo ocurrido en e-life

Lunes, 11 de Octubre de 2004

Ayer recibí un mail un tanto extraño en mi cuenta de correo en el que se mencionaba la caña que yo estaba metiendo a otro blogger en su página. Para ser exactos en el blog e-life. Hasta hoy no me había metido en ese blog, así que la sorpresa, cuando he entrado en la página y he visto mi firma, con la url apuntando a mi dirección, y con unos mensajes insultantes hacia el autor de la otra página, ha sido mayúscula. Ante esto, que creo que es un ataque hacia el trabajo que llevo haciendo durante casi dos años desde e-iko.com, quiero decir lo siguiente:

1. Siempre firmo con la letra inicial en minúscula.

2. Nunca he atacado a ninguna persona en su blog ni en ningún otro. No es mi estilo, como saben todos los bloggers y no bloggers que me conocen.

3. Si tengo que atacar a alguien, razonadamente y sin insultar, lo haré desde esta página, nunca desde los comentarios. Es muy fácil rellenar los campos de nombre y de URL con datos falsos.

4. Por favor, el que se hace pasar por mí, que se ponga en contacto conmigo. Y si tan valiente es, que no firma los mensajes con sus propio nombre, yo le reto a quedar cara a cara. Nada de mails ni chorradas. Iko (primera con mayúscula) escríbeme a mi dirección que te quiero decir unas cuántas cosas, si tantos huevos tienes en la vida real como parece ser que los tienes para insultar a las personas.

Quería dejar claro todo esto, que como repito, creo que es un ataque no sólo al autor de e-life, sino a mi persona y a mi blog, que no hay nada más rastrero que esconderse bajo la personalidad de otra persona para insultar. Y si actos de este tipo buscan dinamitar mi página, o cualquier otra, desde luego no se va a conseguir.

Un saludo a todos

Nota para el usurpador que ahora se está dejando caer por aquí: majo o maja, yo sí que censuro comentarios. Anda, aaaaandaaaa… móntante tu propio blog y déjanos en paz. No me obligues a empezar a bloquear ips.

Vendaval

Domingo, 10 de Octubre de 2004

Tiempo que pasas delante del espejo, con la cera de pelo, definiendo cada mechón con cuidado para que te quede un look despeinado estudiado: 15 minutos.

Tiempo que pasa entre que sales del portal de casa, vienen un vendaval, y a la mierda todo lo que has hecho delante del espejo: 2 segundos.

A unos centímetros de Patrick Wolf

Sábado, 9 de Octubre de 2004
Qué guapo que es

Nunca había visto un concierto tan de cerca. Justo en la primera fila, en el Barbarella, a unos escasos centímetros de él. Que hasta podía oler su desodorante. Y cuando el concierto es de una de las promesas más fuertes del panorama musical, la experiencia es única. Tan cerca estaba yo que en cuanto se agachaba un poco quedaba a unos pocos centímetros de mi boca y me entraban ganas de lanzarme. Total, sólo sería algo más de la performance.

Patrick Wolf salió al escenario con hora y media de retraso, él solo y su simpatía. Es un encanto de chico, sonriendo tímidamente cuado todo el mundo le llamaba guapo, con las manos en los bolsillos, pero esa timidez desaparecía en cuanto empezaba a cantar. Intentó hablar español en todo momento, un español bastante malo pero entendible, y eso lo hacía todavía más encantador. Y es que me quedé sorprendido por lo guapo que es en persona. Una pena que sólo tenga 21 años.

Tocó casi todas las canciones de su único álbum hasta el momento, Lycanthropy, y un par de temas nuevos. El disco os lo recomiendo a todos, pero no lo busquéis por las tiendas de discos que en España no se distribuye. Es una mezcla entre la electrónica de la indietronica e instrumentos del folk, como acordeones o violines. Por cierto, hablando de acordeones, les quiero recordar a los que sacaron a relucir en la cena del jueves mi incursión con el acordeón en el mundo de la música cuando era muy pequeño que tampoco es algo tan grave. Al menos, no iba con la guitarra a tocar a la iglesia.

Y a parte de una voz preciosa, no sé que tiene Patrick Wolf que Supervago y yo estamos locos por él. Nos miró y le miramos mucho, por eso de que estábamos los primeros. Nos señaló en una canción, nos sonrió un poco, pero nada más. Nos fuimos a casa suspirando.

Con esto mi iPod ya está completo

Jueves, 7 de Octubre de 2004
Los auriculares para mi iPod

Para complementar mi maravilloso iPod mini me he comprado unos auriculares Sony MDR-EX51LP (esto se parece al SPX-90). Los que vienen con el iPod no suenan mal, pero quería algo mejor para disfrutar al máximo de la música.

La particularidad de estos auriculares es que hay que penetrarlos en el oído, es decir, que son como unos tapones para dormir de los que sale música y el resultado es maravilloso. Ahora, cuando viajo en el metro, ya no oigo trenes, ni niños, ni viejas, ni ruídos, ni nada. Sólo la música que quiero. Lo mismo cuando tengo que cruzar la Castellana. Ya no entra ningún sonido de motores a mis oídos.

En cuanto a la calidad del sonido tengo que decir que los bajos con estos auriculares son impresionantes, pero el resto de gamas, sobre todos los agudos que los noto muy afilados, no sé si me acaban de convencer. También depende mucho de las canciones, que si bien las que son con guitarra acústica y voz suenan genial, los sonidos de la electrónica los encuentro un poco raros. Será que todavía no les he cogido el truco, y es que lo tienen, porque hay que colocarlos bien para una correcta audición. Pero el gran inconveniente (o ventaja) es que no son recomendables para compartir, que eso de meterte en tu oído algo que ha estado metido en el de otro da para atrás. De hecho, en las instrucciones te dicen claramente que de vez en cuando hay que lavarlos con agua y jabón para quitar toda la cera incrustada que puedan tener.

Ay… que sería del mundo sin el MDR-EX51LP. De aquí a taladrarme el oído y pasar al Whisper XL sólo queda un paso.

La portería

Jueves, 7 de Octubre de 2004

Ya he comentado en otras ocasiones que vivo en un edificio ultramoderno de Madrid que tiene de todo: recogida neumática de basura, detectores de humo, detectores de movimiento para encender la luz del pasillo, detectores de inundaciones para cortar el agua en caso de que se te olvide cerrar el grifo… Lo único que echo de menos es un detector de suciedad para que se limpie sola, pero bueno, supongo que para esto habrá que esperar al siglo XXII.

Y luego está la parte humana del edificio, que son los porteros 24 horas. Hay uno durante el día que está ahí desde que llegué yo hace un par de años y con el que no me hablo y luego los de las noches, fines de semana y festivos. Aquí es donde se concentra la fauna porteril más curiosa de todas las que he visto en mi vida. No sé qué ocurrirá en el edificio por las noches, pero ninguno dura más de tres meses en este puesto.

El que ocupa ahora la plaza nocturna es raro, raro. Tiene cara de susto, así que no sabes si le has sobresaltado al entrar en el portal o alguna idea asesina le ronda por la cabeza. Incluso algunas veces parece que te quiere decir algo pero luego se calla. Sin duda, el más inquietante de todos los que han pasado porque no deja de observarlo todo y observarte con sus ojos asustados.

Pero el grupo de los porteros y las porteras del edificio ha tenido grandes integrantes. Mi favorita era la fumadora empedernida. Era un señora de pelo rizado negro desarreglado. Una mujer que si la llegas a ver en un callejón poco iluminado sólo podrías pensar que te iba a desvalijar y violar, y que fumaba continuamente. Creo que se dejaba el sueldo de portera en tabaco íntegramente, porque ella y el cigarro eran un mismo ente. También fue la portera más pasota. Se echaba a dormir tan tranquilamente en la mesa de portería y le daba igual quién entrase, que ni aunque apareciesen Ali Babá y su troupe iba a levantar la cabeza.

Al que más cariño cogí fue a un viejete argentino que estuvo por las noches un tiempo. Era muy simpático y agradable. Siempre decía hola, adiós, qué tal… pero el sueño también le mataba. Al menos éste disimulaba y cada vez que oía la puerta o el ascensor se incorporaba rápidamente y erguido se disponía a saludar. Eso sí, una noche no podía más y ni ruidos ni nada, que él roncando estaba. Ojalá volviese, porque era el más simpático.

Ha habido un montón más, como la doble de Christina Ricci, o uno que había al principio y que se tomaba su trabajo muy en serio. Hacía hasta rondas de inspección. Yo creo que iba para policía pero no le dejaron entrar. Ya veremos a quién nos colocan el próximo mes.