
El viernes por la noche asistí junto a Supervago a la maratón de estrenos cinematográficos. No queríamos dejar las películas que queríamos ver para otro día, así que compramos entradas para Farenheit 9/11 y Kill Bill Vol.2. Primero de la Moore y después la de Tarantino con dos horas de descanso entre las dos para llenar el estómago.
Farenheit 9/11
Tras el exitoso Bowling for Columbine, Michael Moore vuelve con otro documental para dejar a Bush Jr. y su familia a la altura del betún. Sólo él es capaz de mostrarnos cómo The President of the United States of America leía el apasionante el libro Mi mascota la cabra una vez que le informaron sobre los ataques a las Torres Gemelas. Un filme, sin duda, muy politizado, en absoluto objetivo, pero que lleva a la reflexión y que demuestra que la novela 1984 de George Orwell está más vigente que nunca.
Kill Bill Vol. 2
Hace un par de semanas Supervago y yo vimos la primera parte de la entrega y en cuanto terminó supimos que debíamos ver la segunda parte el día del estreno. No podíamos esperar más. Teníamos que saber qué pasaría con Bill.
Siempre he odidado las películas de artes marciales, si exceptuamos Tigre y Dragón, pero las dos partes de Kill Bill le dan cien mil vueltas a cualquier otra película de katanas y kung-fu que se haya visto hasta ahora. Esa atmósfera que va entre el western, el comic y la película de serie B, hacen de este filme una historia que se disfruta desde el principio al fin, sin cabida para el aburrimiento. Si la primera parte de Kill Bill fue la de la acción, la segunda es la del diálogo y la explicación.
En cuanto salga un pack con los dos deuvedés, me lo compro. Mientras tanto seguiré recordando situaciones, diálogos y, sobre todo, personajes redondos.