La dictadura de Los 40
Sábado, 8 de Mayo de 2004Otra vez estoy en Pamplona. No volvía desde el fin de semana en Ñordo porque, como suele ocurrir, no me apetece mucho. Creo que lo peor de todo es lo que se tarda en llegar. Cada vez me agotan más los viajes. Al menos, ya sólo voy en tren y desde hace un año no cojo el autobús, que eso sí que es lo peor. Realmente desesperante. Cinco horas por tierras castellanas embutido en un asiento para enanos. Que si uno tiene las piernas un poco largas, como es mi caso, puede acabar sin ellas porque para cuando finaliza el viaje ya se han engranguenado.
Ya he empezado con las charlas musicales a mi hermana la adolescente. Sus grupos favoritos en estos momentos son: La Gordeja de Van Gogh, Alex Lumbago y El Salto del Potro. Le he puesto el Yeah de Usher y le ha gustado porque, como no, ya había salido en Los 40. Tengo que solucionar esto antes de que esa cadena acabe con cualquier criterio musical.
Tras la pequeña etapa asocial que sufrí ayer, hoy ya estoy dispuesto a volver a quedar con la gente. Esta noche me daré una vuelta por los bares de siempre para comprobar que nada ha cambiado. Supongo que también me pasaré por Los Portales. Como vuelvan a poner la canción de Friends esta noche, ya no tendrán excusa que darme.
Absurdo es este blog, absurdo soy yo y por tanto me acabo de inscribir en los premios más absurdos de toda la blogosfera, los
Llevo toda la semana escuchando Arquitectura Efímera de Fangoria. Quizás lo estoy escuchando tanto porque, como dice Supervago, estoy en una época fangoriana de mi vida, y cuanto más me lo pongo, más me gusta, y hoy por fin he conseguido cambiar de cedé en el discman. He vuelto a Client, no por nada en especial, sino porque esta mañana ha sido el primer disco que he cogido al azar.