Adiós, adiós, adiós… que me voy a Amsterdam
Viernes, 21 de Mayo de 2004
Madrid está fatal. Toda la ciudad ha sido invadida por militares, policías y viejas que vienen de todos los pueblos de España. Ayer creo que se batieron récords, porque nunca antes había visto a tanta gente con tantas cámaras de fotos en Plaza de Castilla. Y lo peor está por llegar, que esta noche y mañana no habrá quien dé un paso por la ciudad. Aluciné cuando enchufé la tele y vi la gran masa que recorría la Plaza de Cibeles como si de una manifestación se tratase. Esto es una locura.
Lo mejor de todo son las viejas de siempre que también se quejan, como no, en la parada del autobús. Tras salir del trabajo decidí volver a casa en bus pero no llegaba ninguno porque la marea humana de Cibeles taponaba el tráfico rodado. Me encanta escucharlas, quejarse tanto, porque luego esas mismas serán las que estén en primera fila del desfile nupcial con el abanico y gritando guapo a Filip y Leti.
Así, que siento mucho a los que no pueden huír, y sólo les puedo decir: Aquí os quedáis. La boda de mañana va a ser caspa total por lo que estoy viendo por la tele, pero yo a esas horas ya estaré en Amsterdam descansado. Voy a estar allá toda la semana. Va a ser genial. En unas horas cogeré el avión. Que os lo paséis bien.


