Archivo para Abril, 2004

Last train to trancentral

Viernes, 30 de Abril de 2004

klfwhiteroom.jpgKLF se separaron en el 92 e hicieron retirar toda su colección de discos, al menos los que estaban bajo su control en el Reino Unido, bajo el sello KLF Communications, con el compromiso de volver cuando exista la paz absoluta en el mundo. Buena forma de decir que se separan y que no les den el coñazo con insinuaciones de sin van a volver. De todas formas, todavía se pueden encontrar los discos que licenciaron a compañías de Estados Unidos y Japón en las tiendas.

El hablar hoy de KLF viene porque ayer me pasé prácticamente todo el día escuchando su hit ‘Last train to Trancentral’, un himno del acid house y el mejor de los remedios para subir el ánimo. Decididamente lo voy a incorporar en el disco de e-iko por el comentario 2.000 que tantos meses me está costando realizar. No me decido con las canciones que debo meter.

En la interesante historia de KLF, en la que está documentada incluso la quema de un millón de libras esterlinas, uno de los discos más misteriosos fue la banda sonora que realizaron para la película ‘The White Room’. Nunca se publicó y durante años ha sido buscado por los fans. Por fin, ya se puede encontrar. Incorpora las versiones originales y demos de alguno de sus hits, como 3 A.M. Eternal. Es la descarga recomendada de hoy, que es gratis.

Aguja e hilo

Jueves, 29 de Abril de 2004

boton.gifSe me ha caído un botón de la chaqueta y no sé coser. De hecho, en mi casa no tengo ni aguja ni hilo, porque no sabría cómo utilizar esas herramientas. Llevo ya 4 años independizado, lejos de mi familia, y no he conseguido aprender ciertas habilidades básicas. En estas cuestiones cotidianas de coser un botón, coger un bajo, planchar con dignidad, quitar bien la grasa de la cocina o cocinar algo decente, sigo siendo un completo desastre.

Por mi armario sé que hay unos pantalones, a los que también se le cayeron un botón, pero como no sabía arreglarlo ahí están muertos del asco. La próxima vez que vea a mi madre, y con varios años de retraso, le voy a decir que me dé un cursillo de supervivencia.

Faking the Books

Miércoles, 28 de Abril de 2004

fakingbooks.gifLlevo ya unos días escuchando el nuevo disco de Lali Puna, ‘Faking the Books’ y no sé si me gusta más o menos que el anterior, el ‘Scary World Theory’.

Sí que me ha sorprendido que se alejan a zancadas de ese estilo que estuvo muy de moda hace un par de años y que los críticos más cool lo bautizaron como indietrónica. ¿Alguien me puede decir en qué consiste? Porque si es lo que hizo Björk con su soporífero Vespertine (avalancha de fans que otra vez van a llegar para ponerme verde), previa copia de los hacedores de nanas múm, algún disco etiquetado bajo tan anoditrónico nombre debería ser llevado ante las autoridades sanitarias para poner remedio al insomnio de tanta gente, y sin pastillas. Pero este no es el caso.

Lali Puna ahora son más rock. Los clicks and cuts que inundaban sus canciones siguen, pero más escondidos, y pasan a la guitarra electrónica el peso que éstos tenían. Y si me recuerdan a alguien en estos momentos es a Sterolab, salvadas las diferencias. Ahora, tras haber experimentado ya bastante en sus discos anteriores con los ruiditos del ordenador, parece que Lali Puna se quieren centrar en la melodía pop. Sin dudarlo, uno de los discos de este año.

Los dobles de iko

Martes, 27 de Abril de 2004

vines.jpgSegún Nacho Canut yo me parezco al cantante de The Vines. Sinceramente, los dos tenemos cara de tolai. En las últimas semanas la gente no para de sacarme parecidos. Desde que soy igual que Farala, hasta que tengo un aire a Brett Anderson (ya me gustaría a mí). Los dobles míos están por cualquier parte del mundo y es algo que me empieza a preocupar. ¡Qué obsesión con sacarme parecidos! Al menos ya sé que si algún día soy un Saddam Hussein o algo por el estilo, multitud de personas podrán sustituirme en los actos oficiales, mientras me esté dedicando a cosas más productivas como probarme trajes Gucci.

El encuentro con Nacho y Olvido, Fangoria, tuvo lugar ayer en Madrid Rock, en la firma de su nuevo disco Arquitectura Efímera. No me esperaba la ingente cantidad de fanes que se extendían por una interminable cola desde Gran Vía hasta la calle Montera. En algún momento, incluso, me pregunté qué pintaba yo allí, que aunque Fangoria me gustan no soy fanfatal, al menos no como Supervago. Y allí estuvimos Supervago y yo, clavados en la calle, hasta que por fin a las diez de la noche nos llegó el turno para que firmasen nuestros discos recién adquiridos.

Fue muy graciosa ver la cara que puso Nacho cuando dijo que el nombre de Supervago le sonaba por V.. Hasta creo que se contuvo porque no quería decirle nada sobre la opinión de Supervago de la versión ‘Carlos baila’ que Fangoria hicieron para el homenaje de Family. Ahí estuvo muy correcto, sí, y todo se quedó en unos signos de exclamación en la firma de su disco.

El pasaporte tolai

Lunes, 26 de Abril de 2004

Por fin, el primer paso para salir de la caducidad en la que estoy sumergido, lo he llevado a cabo. Me he sacado unas fotos carné y no podía haber elegido peor día. Si el viernes me levantaba feliz, hoy me he levantado de muy mala leche y me estoy pasando el día gritando a todo el mundo.

Así he llegado a la tienda de fotos, malhumorado y adviertiendo al fotógrafo que no me dijese que sonriera porque no lo pensaba hacer. El fotógrafo, vista mi disposición, ha empezado a decirme que tenía que ver las sonrisas falsas de los americanos cuando van a hacerse fotos. Que parece que antes, durante días, las ensayan. Como si estas charlas fuesen a conseguir que me sientiese mejor.

El resultado de las fotos, como no podía ser de otra forma, ha sido espantoso. He salido con una cara de tolai que me va a acompañar en mis documentos oficiales durante los próximos 5 años. Supervago ya sabe a qué cara me refiero. Al menos, cuando vean mi pasaporte los policías de inmigración de cualquier sitio, se darán cuenta que con semejante cara no puedo hacer nada malo. Como mucho consultarán cuáles son mis disfunciones psíquicas.

Mierda de fiesta

Domingo, 25 de Abril de 2004

Si hay una palabra con la que puedo definir la fiesta Neo2 del pasado viernes es con esta: una mierda. Que uno ya tiene cierta edad como para andar cuidando sus palabras e intentar ser políticamente correcto. Lo digo así de claro.

A pesar de que el sitio era genial, un antiguo banco, y había gente muy guapa, la organización terminó por amargarme la noche. La multitud en las escaleras intentando entrar, que en unas barras aceptasen dinero mientras que en otras tan sólo se podía pagar con tickets, que la tónica se acabase en un momento y, lo peor de todo, la lentitud de los camareros a la hora de servir. Intentar tomarse una copa era algo imposible.

Pero la cabeza la tenía en otras cosas que no tenían nada que ver con la fiesta y por eso terminé volviendo a casa pronto. En el taxi de vuelta a casa otra vez me tocó hablar con el taxista. Sigo odiándolo, porque si yo pago un taxi es para que me dejen tranquilo. Hay algunos que se suelen dar cuenta que no me apetece, pero otros, sinceramente, hay que ver lo que insisten.

Tribal Dance

Viernes, 23 de Abril de 2004

Por fin las ingentes cantidades de dinero gastadas en los últimos días han elevado el nivel de serotonina de mi cerebro hasta cotas nunca antes alcanzadas. Lo he notado al levantarme, porque al meterme a la ducha he empezado a berrear. Supongo que lo suyo sería cantar, pero a mí me apetecía berrear, y he comenzado a dar gritos tribales mientras extendía el gel de ducha por mi cuerpo. Hundurumundun!!! HeeeiooooieeeeeAAAAAAIAAAI!!! Tribal Dance!!!, Tribal Dance!!!.

El problema es que no he dejado de berrear una vez fuera de la ducha. He salido de casa y he seguido con mis danzas y cantos ancestrales. El portero me ha mirado raro, muy raro. Es una de las cosas que hago inconscientemente; tararear lo primero que se me viene a la cabeza en voz alta sin importar donde o con quién esté. Así que una vez visto que el portero ponía cara de “Qué pena de chico, tan joven y tan enganchado a las drogas”, he intentado comportarme en la calle. Más o menos lo he conseguido, aunque ha sido llegar al trabajo y otra vez, inconscientemente, me he puesto con los cánticos centroafricanos.

Bueno, ya no eran cánticos centroafricanos, sino sonidos guturales heavys, y es que he entrado en la oficina emitiendo bajas frecuencias. He visto alguna que otra cara de preocupación en mis compañeros.