Archivo para Diciembre, 2003

Ni salud, ni dinero, ni amor

Martes, 23 de Diciembre de 2003

Me levanté escuchando a los niños de San Ildefonso por la radio y he acabo el día en el hospital. Ni dinero, ni salud; nada de eso me ha traído este día. Me podía haber imaginado que estaba al caer, porque toda la semana pasada tuve avisos de cólico, y hoy ha llegado el definitivo.

De tanto tomar medicamentos, ahora me han dicho que me he hecho resistente a varios y tienen que empezar a probar otros analgésicos. Y esta vez ha sido todo más preocupante, porque los médicos no sabían muy bien si mandarme a casa o no. Lo único que quiero es estar medianamente bien hasta que llegue a Pamplona. No quiero pasar estos días enfermo en el hospital y solo.

Por cierto, para los que ya sabéis os comunico que la casa rural está suspendida. Me voy a tomar las cosas con mucha calma hasta que esté recuperado del todo y, en principio, tiene que ser dentro de poco. Lo dejaremos para un poco más adelante.

Alcohol

Domingo, 21 de Diciembre de 2003

Este año la fiesta de la empresa fue bastante rollo. No me apetecía mucho ir y por primera vez no me arreglé. Me daba bastante pereza ponerme el traje y, sobre todo, llevar zapatos, así que con vaqueros, una camiseta, la americana negra y las zapatillas rojas me planté. Lo más cómodo que encontré.

El cocktail fue bastante malo. Cada año que pasa se gastan menos dinero y lo único que merece la pena es la barra libre. Me volví a emborrachar, aunque conservando más la dignidad que muchos… superiores.

Tras la fiesta fui al 8ymedio. Hace bastantes meses que no me pasaba, y estaba imposible. Nunca había visto una cola tan larga para entrar, que llegaba hasta Gran Vía. Me encontré a Logansan y el Aviadordeluxe y seguí en mi estado etílico. He estado vegetando desde entonces y hoy creo que me voy a dar una vuelta por el centro, para ver si compro algún regalo.

La eze

Jueves, 18 de Diciembre de 2003

Horror. Ezta mañana me he mordido la lengua y me he hecho una pequeña herida. Ahora, me empieza a doler un montón y me obliga a hablar ceceando, lo que me hace parecer de lo máz eztúpido.

Ya me pazó algo parecido hace tiempo, cuando me zacaron laz muelaz del juicio y eztuve un par de diaz zin poder pronunziar la eze. El problema gordo llegó cuando fui a una firma de dizcoz de Fangoria, con mi lengua eztropajo me daba vergüenza decirlez nada a Nacho y Alazka, y no zé zi al final ze me notó algo. Y Zebaz no ze podía parar de reír de mí. Zi ez que la gente ez muy mala, ziempre pazándozelo bien con laz dezgraziaz ajenaz.

Azí que ahora voy a poner a dezcanzar mi lengua y ezpero que para mañana ze recupere, que le ezpera un día muy duro.

UPA Dance vs. Hospital Central

Miércoles, 17 de Diciembre de 2003

Esta mañana me he levantado malito, otra vez con dolores y me he tenido que quedar en la cama y usar la artillería pesada de la farmacia. He vuelto a los mundos Yupi, así que no me he enterado de muchas cosas y me he dejado bombardear por los rayos catódicos. Haciendo zapping he recordado que dos series llegan hoy a su fin y no sé cuál ver: UPA Dance o Hospital Central. Difícil elección, sobre todo porque he estado enganchado a las dos.

De Hospital Central me gusta lo ideal que es todo en la serie: médicos guapos (bueno, Vilches y algún otro no), instalaciones deslumbrantes, trato enternecedor y a todo el mundo le operan en un momento. Si en verdad esta serie la tenía que echar TVE1, para que nos dejásemos deslumbrar por la eficacia de la sanidad española. Así, hasta la gente creería que funciona bien.

De UPA Dance me gusta la carne. ¿Álguien ve la serie por el guión? En los primeros capítulos todavía intentaban hacer algo de estilo Fama, pero ahora parece la serie del papel de Diana en 7 Vidas. “Jo tía… que me he liado con el profesor”. Y es que esto de liarse con los profesores está de moda, como ayer lo pudimos comprobar en Los Serrano, guión que también empieza a decaer. Porque a ver, seamos serios, ¿quién se lio con algún profesor en el instituto? O la enseñanza está llena de pedófilos, o no hay quién se lo trague.

Problema de decoración

Martes, 16 de Diciembre de 2003

He recogido la cesta de Navidad del trabajo. Viene una paletilla de cerdo de bellota, un lomo ibérico, un bote de queso en aceite y otro de guindas. Este último se lo podían haber ahorrado, porque no conozco a nadie que le gusten.

Bien, todos los años, cuando recojo la cesta (que pesa lo suyo) se me plantea el mismo problema, muy gordo: ¿cómo integro una pata de cerdo muerto en la decoración de mi estudio? Porque uno va de fashion por la vida, con todos los muebles de la casa a juego y, de repente, sobre una mesa, el jamón. A ver cómo explica uno que es lo más de lo más porque lo he visto en la Neo2.

Así que quizás reconvierta mi Ikea’s design home, en un hogar cañí con un torito y una figurita de la Virgen del Pilar sobre la tele, el lomo colgando de la pared, innumerables figuritas de niños de porcelana por las estanterías y presidiendo todo, el jamón.

A recoger tomaco

Martes, 16 de Diciembre de 2003

No pude más y ayer, tras salir del trabajo, me dirigí a El Corte Inglés de Nuevos Ministerios para usar una tarjeta regalo que tenía. Ya iba con una idea muy clara de lo que iba a comprar; un juego para la Play.

Cuando llega el momento de elegir el juego lo paso fatal. O me gustan todos o no me gusta ninguno. Las últimas veces que he ido a comprar alguno me he ido sin nada. Y ayer tenía varios en mente… pero en cuanto vi que el de los Simpson estaba en oferta, lo cogí sin pensar.

No me arrepiento. Ayer pasé la noche dando vueltas por Springfield y recogiendo tomaco. Qué bueno fue ese capítulo, uno de mis favoritos. Tengo ganas de seguir esta noche.

Navidad en el hospital

Lunes, 15 de Diciembre de 2003

He vuelto a llamar esta mañana al hospital para ver si se sabe algo de la fecha de mi operación porque me temo lo peor. Y así ha sido. Me han dicho que, en principio, de la semana que viene no pasa. Eso quiere decir que me pueden operar el 23 de diciembre, fecha fatídica porque correría el riesgo de tener que pasar la Nochebuena en el hospital, y sin ser de Madrid. En caso de que la desgracia suceda, voy a proponer a mi familia unas Navidades en Madrid. Ya he intentando aplazar la cita, pero me han comunicado que en caso de hacerlo puedo estar otros seis meses en lista de espera.

De todas formas, tras haber esperado casi un año, se podría retrasar el asunto hasta enero, porque sinceramente estas fechas son de lo peor para ir al hospital. No vaya a ser que los Reyes Magos me hagan visita, con lo borde que soy. O que la familia del de la cama de al lado se dedique a llevarle turrón y cantarle villancicos a su enfermo.