Me he pasado toda la mañana durmiendo porque no tenía fuerzas para moverme de la cama. Al menos, hoy estoy muchísimo mejor y espero que esto siga así mañana.
Lo que no conté ayer fue la fauna que pululaba ayer por urgencias y que lo convierten en el próximo escenario de una película de Santiago Segura.
La mujer alcohólica guarra
Cuando entre al box de urgencias, a pesar de mi lamentable estado, lo primero que percibí fue un fuerte olor a pis que procedía de una mujer dormida, con la boca abierta y a la que le colgaban los mocos. Desgraciadamente me tuve que sentar a su lado, porque no había ningún otro sillón libre. En la película sería la primera en morir víctima de sus propios mocos.
La maruja cotilla
No me lo podía creer. Esa mujer estaba pendiente de todo. A sus ojos no se les escapaba nada y en cuanto escuchó una bronca en la sala de enfermeras no dudó en levantarse, correr un poco la cortina y experimentar un orgasmo mientras veía la discusión. Morirá en el aparato de Rayos X, frita y con los ojos bien abiertos.
La niña pija
Llegó como niña exorcista. No podía parar de vomitar y le tuvieron que abrir una vía por la que le metieron omeprazol y pimperán. Cuando se le pasaron los vómitos, empezó a llorar porque le hacía pupa la vía y se quería ir. Todas las enfermeras tuvieron que ir a consolarla. ¿Si yo lloro también vendrán todas a hacerme mimos? Ya le vale… mira que hay que ser tonta por llorar por tener metido un tubito en una arteria. Morirá por un ataque de jeringuillas asesinas.
El abuelo de pueblo
Está enfermo pero no lo quiere reconocer, así que se escapa continuamente y la familia lo tiene que perseguir por los pasillos. Sólo hay que seguir a la boina para saber dónde está. No se muere, porque el pobre no se entera de nada.
La que se queja de todo
Está como una rosa y suele ir a urgencias porque no tiene nada mejor que hacer. Así que se inventa todo tipo de patologías y, lo que es peor, se sienta a tu lado y empieza a decir que esto es una mierda, que lleva no sé cuántas horas esperando, que no hay derecho… A esta creo que la asesino yo, porque si se aburre no tiene por qué darle la lata a alguien que se muere del dolor.