Bad Boy
Jueves, 20 de Noviembre de 2003Tengo tantas cosas que contar que no sé por dónde empezar. Ya me he despertado y todavía estoy un poco confuso por el cambio de horario. Incluso, un poco deprimido por no haber tenido tiempo de hacer más cosas en Nueva York.
Han sido tres días en los que casi no he dormido. Menos mal que en Barajas me compré antes del viaje unas cremitas que han hecho maravillas en mi cara. Había que estar guapo para la ocasión.
El lunes, lo primero que hice tras llegar al hotel, fue darme una ducha, cambiarme y coger un taxi que me dejó en una cafetería de la 8ª Avenida, recomendada por F. Allí conocí a James, un neoyorkino que no dejaba de mirarme y con el que terminé ligando. Qué fácil es ligar allí.
Fuimos a un bar cercano donde estuvimos tomando unas cervezas tranquilamente sentados en un sofá y terminamos liándonos. Tenía pintas de chico malo y alternativo, pero me decepcionó que no conociese muy bien a los grupos de moda de Nueva York como A.R.E. Weapons, Moldy Peaches o, lo que es más grave, los Strokes. De todas formas, para un polvo estaba muy bien, por lo que me lo llevé al hotel.
F. tenía razón en lo que me dijo sobre los neoyorkinos. Se creen muy seguros, los mejores en lo que hacen, pero en cuanto los descubres un poco se desmoronan y los dejas sin reacción. Fue lo que le ocurrió a James. Me dijo que él era un bad boy, y resultó que yo fui mucho peor. En cuanto a su profesión, un misterio. Esto me lo explicó mejor un periodista italiano que lleva dos años viviendo allí. Según él, en Nueva York no hace falta trabajar. A nadie le importa. Lo único que hay que hacer es montárselo bien con el sexo para vivir.
Por la mañana, creo que fui un poco brusco despertándole. Me costó un rato echarlo. Y no sé si será venganza o James tiene algún tipo de fetichismo especial con la ropa interior, porque se llevó un par de calzoncillos míos. Nada grave, porque fue a elegir los más viejos.
(Continuará…)