El aterrizaje en el trabajo hoy, después del fin de semana, no podía haber sido más duro. No he parado en toda la mañana y me han entrado ganas de matar a alguien. No a nadie en especial, sino a alguien por eso de desahogarme.
El fin de semana en Pamplona ha sido bastante fugaz. Llegamos Vero y yo el viernes a eso de las 2 de la madrugada y me fui directo a dormir porque no me tenía en pie.
El sábado, mi familia me abandonó. Se fueron al pueblo y me quedé todo el día tirado en el sofá viendo todos los telefilmes de Antena 3, a los que me engancho con mucha facilidad. Eso hasta que llegó la hora de irse al Expresa!, a eso de las 8 de la tarde.
Los conciertos fueron en el Frontón Labrit. Las actuaciones fueron, por el siguiente orden:
- Niza: Fueron bastante sosos. Todavía el recinto no se había llenado y eso dejó el espectáculo un poco desangelado. Además, como no son precisamente lo más alegre, no consiguieron entusiasmar a las 4 personas que estaban en primera fila. Pero tocaron bien.
- Juniper Moon: Para mí lo mejor de la noche. A los de Ponferrada todavía les queda camino por recorrer pero se metieron al poco público asistente en el bolsillo. Actitud punk incluída.
- Budapest: Ingleses, del rollo Coldplay, que se creen que son de lo más fashion. Me dejaron fríos y lo más reseñable fue el conjunto-peinado del guitarrista. Llevaba un traje vaquero blanco dos tallas más pequeño y una cresta a base de kilos de gomina.
- La Habitación Roja: Ya van de superestrellas. Les falta modestia, sobre todo al bajista. Hasta los Strokes en el escenario son más sencillos (que ya es decir). Las canciones no me gustan, les tengo manía personal, pero reconozco que tocaron muy bien.
En el concierto me encontré con un montón de gente. Desde algún profesor de la Universidad con el que estuve hablando largo y tendido hasta antiguas compañeras de colegio. También conocí a rband. Esto me hace pensar que en Pamplona es imposible pasar desapercibido porque cada vez que voy termino saludando a más de 100 personas.