Archivo para Junio, 2003

Y por fin la boda

Lunes, 30 de Junio de 2003

No me gustan mucho las bodas, quizás por la música que se pone en la fiesta, los trajes que suele llevar la gente, los puros que se sirven en el banquete (aunque me fumase uno) o la necesidad de socializarse. Y tras hacer esta puntualización, tengo que decir que en la boda de Carmen y Agustín me lo pasé muy bien. Ella estaba guapísima. La imagen del día fue, sin duda, verla entrar en la iglesia toda sonriente de oreja a oreja.

En el banquete que se celebró en una finca de la sierra, intenté buscar a algún chico que me resultase atractivo pero no lo encontré. El tipo de hombre que predominaba, desde luego no era mi tipo. El lugar era muy bonito: un jardín bastante extenso con piscina incluída, arbolitos, no recuerdo si alguna que otra flor y unos camareros jovencísimos que no eran muy diestros llevando las bandejas.

En la mesa estuve con otros compañeros de trabajo y por una vez no fuimos la mesa más animada. Los de la mesa de al lado estaban venga reírse escandalosamente y claro, la envidia nos invadió porque todos somos unos envidiosos. Hicimos un par de intentos de llevarnos el premio al escándalo pero tengo que reconocer que los de la otra mesa al final nos ganaron.

Del resto de la noche… Bueno, ya se sabe que en estas fiestas el alcohol abunda y además, con barra libre, pues que no da mucha pereza pedir cubatas. Dentro de poco colgaré las fotos.

Ordenar ideas

Lunes, 30 de Junio de 2003

Me siento muy perjudicado tras el fin de semana. La boda, el día del orgullo y ayer que no vegeté todo lo que hubiese querido. Todavía tengo que ordenar un poco las ideas para que pueda escribir todo lo que pasó.

La boda

Viernes, 27 de Junio de 2003

Esta mañana me he despertado más tarde de lo que hubiese deseado. Me quería haber levantado pronto para ir de compras, pero total, para un día que me cojo de fiesta y no tengo por qué madrugar, mejor se estaba en la cama. Me he levantado hacia las 12 y lo más importante de todo, me he levantado bien.

Lo más importante que tenía que hacer que era comprarme la ropa que iba a llevar a la boda, ya lo he hecho. Al final he cogido un kit completos de esos del Zara. No me gustaba mucho lo que he visto, pero como no podía estar venga mirar en las tiendas, pues me he tenido que conformar con poca cosa. Me he comprado pantalones, camisa, cinturón y zapatos. Espero que esta sea la última vez que haga algo así, y para la próxima compro con un poco más de tiempo.

En el Zara, como estaba venga dar vueltas sin que me gustase nada, me ha abordado un dependiente que en cuanto he empezado a hablar se ha dado cuenta de que yo era un cliente difícil. Pobrecico, lo que le he mareado.

Y ahora voy a descansar un rato y me empiezo a preparar para la boda.

Mal día

Jueves, 26 de Junio de 2003

Hoy me encuentro fatal y no me apetece escribir. Por la mañana no he ido a trabajar y por la tarde hubiese sido mejor que me quedase en casa. Espero recuperarme para la boda de mañana.

Goldfrapp en concierto

Jueves, 26 de Junio de 2003

Acabo de volver del concierto de Goldfrapp. Allison estaba guapísima, delgadísima, con un trajecito minifalda camiseta y gorro negro que le quedaba genial. Es una diva del escenario, tímida y creo que al final del concierto ya iba un poco bebida. Bueno, lo de creo no porque era evidente, aunque no ha perdido los papeles.

En el reperterio han repasado sus dos discos:Felt Mountain y Black Cherry. Lo único que puedo decir es que ha sido un concierto cargado de erotismo, con unas interpretaciones bordadas y que ha sabido dosificar las canciones más movidas con las más tranquilas para que el ánimo del público no decayese, público que, por cierto, estaba bastante entregado. Bueno, el sector del fondo no tanto, porque se les oía hablar.

Mañana por la mañana intentaré levantarme temprano, antes de ir a trabajar, para recoger los libros que me han llegado de Amazon. A ver si lo consigo.

La entrega de premios

Miércoles, 25 de Junio de 2003

Sin quererlo, me he visto obligado a ir a una entrega de premios que organizaba mi empresa. Además, hoy no llevaba el atuendo adecuado para acudir a un acto de esos, donde todos los señores van encorbatados y las señoras con tacones desproporcionados. Yo, con mis zapatillas rojas y mi camiseta negra de letras rojas, ahí he estado.

Lo peor de todo esto suele ser el cocktail que sirven después, donde se supone que uno empieza a hablar con los invitados, se intercambian tarjetas, se vende uno… El momento más tenso ha sido cuando una francesa que trabaja en R., se ha visto obligada a hablar conmigo. En serio, estas conversaciones de trabajo son lo peor, porque nadie sabe qué decir y se acaba cayendo en los tópicos de explicar el trabajo, los proyectos de las empresas, mientras se pone cara de interesante.

Al final, he preferido quedarme en un lugar discreto, consumiendo cerveza y comiendo canapés (que por cierto, estaban muy buenos). De haber sabido que tenía que ir, me hubiese puesto algo más adecuado y sobre todo, me hubiese mentalizado antes. En mí, los procesos de mentalización son muy importantes.

De todas formas, ya soy especialista en llamar la atención en actos así, como cuando estuve en Finlandia visitando empresas tecnológicas. Al llegar a Helsinki, perdieron mi maleta, y tuve que estar todo un día con mi atuendo pasajero clase turista moderno indie (porque el agobios del organizador decía que no tenía tiempo para ir a comprarme algo en un H&M). Todavía me río de la cara que ponían los directores generales cuando me veían con mi anorak rojo de segunda mano y, sobre todo, la cara del organizador del viaje explicándoles que había un problema con mis maletas.

Montaña de platos

Martes, 24 de Junio de 2003

No puedo dejar de pensar en la montaña de platos que tengo que fregar ahora, al llegar a casa. Están ahí desde el fin de semana. Es que son un montón y yo lo odio, lo odio, lo odio. A este paso, dentro de poco empezaré como en “Matrimonio con hijos” a utilizar vajilla de plástico. Al menos, no tendría que usar más el estropajo. Aunque el tacto de esas vajillas, bueno, si se le puede llamar vajilla es un tanto asqueroso. Creo que me voy a ir mentalizando. ¿Y si ceno fuera y así no tengo que fregar nada? No servirá de nada, porque la montaña seguirá ahí, inamovible, mirándome amenazadoramente. Aunque siempre puedo ir alargando la hora fatídica de la verdad…